Ahi en aquella conjuncion de calles se ponian uno en frente de otro. Eran dos vendedores de frituras, de redondelas fritangueadas con sal, aplicadas con salsas picantes. Ambos se observan a la lejania, esperando que el otro reaccione y la gente los requiera, mientras el fluvial de coches los atraviesa.
Fueron siempre asi los dias y las horas hasta que llegue yo con animos de molestar, atrevese la calle esquivando los autos que afloran, impacte el primer carrito de frituras sin pensar. A ella le pedi una y de cada salsa le añadi, comi lo comprado con mesura y luego atravese sin mas decir. Como una moneda me pedian y yo veinte monedas tenia. Pues entonces veinte veces la calle quise recorrer. El señor del segundo carrito me miraba con rabia y yo de su gesto me desentendi. Cuando iba en la onceava moneda el caballero me sorpendio con una pregunta, me dijo .- Si yo vendo lo mismo ¿Porque fue primero al otro carrito? Yo sin pensarlo mucho le explique que simplemente queria atravesar la calle.
viernes, 9 de octubre de 2009
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