martes, 22 de septiembre de 2009

Arrastro el cuerpo

Descanso, es un placer prohibido para quienes se encuentran atrapados en el tan mencionado frenesi de la ciudad, y es que sus cuerpos llegan al hogar abatidos por la mala ingesta de energeticos, la sobre exigencia a la que se disponen a diario por mantener un nivel de vida, aquel nivel de vida que los mantiene insomnes, ¿ Acaso eso es vida ? En la cama cuando apagan sus faroles, en el exacto momento que pierden la conciencia, sus almas salen a pasear por la misma ciudad llena de extasis combulsionario. Es ahi donde podemos entender que no existe tal descanso para un espiritu enceguecido por los fulgores rapidos de tal monumetal estructura a la cual llamamos civilizada, pero lo civilizado se lo dejamos a los cansados.
Los que hemos podido disfrutar de tener el espiritu fresco en medio de una lluvia de estrellas, pudiendo observar con detalle y calma cada instante de nuestro alrededor, parpadeos lentos que me ayudan a entender cada segundo como una verbalidad poetica del tiempo y espacio. Quien mas fresco posee el espiritu, mas feliz e inocente se siente. Aquellos jovenes que observan las nubes buscando figuras como si el cielo les contara un chiste y ellos rieran sin mas, ahi me siento relajado y experimentando mi alma fresca, mas ahora que escribo es un leve recuerdo, me duermo, vago por las calles estrelladas de esta empinada ciudad. ¿ Como salir del simple recuerdo y volver a sentirme con las energias de la libertad ?, ¿ Como romper la cadena opresora de lo civilizado sin perder a los que valen la pena ?. Planteo el problema hasta que alguien me escuche en el unisono, solo imaginense que esta gran maquinaria de convivencia, nos quita tanta energia a diario que queda muy poca para planear el escape.
Doug Valle

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